Tras las dos entregas de Ghostrunner, One More Level
cambia de rumbo con Valor Mortis, un soulslike en primera persona ambientado en
una Europa napoleónica asolada por una plaga sobrenatural. La propuesta toma
las bases del género popularizado por FromSoftware y las combina con una
exploración de estilo metroidvania y unas mecánicas de movilidad que el estudio
ya domina, lo que le otorga una personalidad propia.
Historia
En el juego encarnamos a William Dowsett, un soldado de la
Grande Armée que despierta entre un montón de cadáveres sin recordar cómo llegó
hasta allí. Lo único que sabe es que sirve a Napoleón, cuya voz resuena en su
cabeza. En medio de este conflicto, una plaga vinculada a la neftoglobina ha
infectado a numerosas personas y las ha transformado en monstruos. Lo curioso
es que esa misma corrupción recorre el cuerpo de William y le ha otorgado
poderes misteriosos.
Conforme avanzamos, nos encontraremos con un personaje misterioso que parece conocer la verdad tras la infección, mientras que diversos recuerdos y notas nos permitirán profundizar en el conflicto. Del mismo modo, dispondremos de misiones secundarias repartidas por diferentes zonas, con una estructura sencilla y recompensas puntuales. En líneas generales, la narrativa se desarrolla lentamente y se mantiene en un segundo plano durante buena parte de la aventura, no siendo hasta la segunda mitad cuando comienza a ganar verdadero interés.
Jugabilidad
Donde realmente destaca es en su combate, que aprovecha ambas manos para cumplir funciones distintas. En la derecha siempre llevamos un arma blanca, mientras que en la izquierda podemos utilizar armas de fuego o transmutaciones, poderes derivados de la neftoglobina. Asimismo, cabe mencionar que debemos prestar atención a cuatro barras que corresponden a la vida, la neftoglobina (necesaria para ejecutar poderes especiales), la resistencia y la estabilidad de los enemigos.
Los desvíos o parrys son una parte fundamental del sistema de combate, ya que permiten llenar más rápidamente la barra de estabilidad de los monstruos y, una vez completada, ejecutar un ataque crítico. A esto se suman los bloqueos, que reducen parcialmente el daño recibido y recuperan algo de salud, pero nuestra prioridad debería ser realizar desvíos, pues resultan más beneficiosos en pleno combate.
Otro aspecto relevante es la movilidad, ya que podemos ejecutar evasiones rápidas para reposicionarnos constantemente y, si las realizamos en el momento adecuado, ralentizar brevemente el tiempo. Igualmente, el avance exige superar distintas secciones de plataformeo y parkour, integrando mecánicas como escalar, correr por las paredes, usar un gancho y balancearnos con los elementos del entorno. Todo ello aporta dinamismo y variedad a la jugabilidad.
En lo referente a la exploración, el diseño de los escenarios nos invita a regresar a zonas anteriores, donde podremos desbloquear caminos o acceder a lugares que antes eran inaccesibles al conseguir el arma o poder necesario. Esta mecánica, propia de los metroidvania, fomenta el backtracking. El problema es que la ausencia de un mapa complica la tarea, por lo que tendremos que hacer memoria para recordar dónde se encontraban aquellos caminos a los que no podíamos acceder anteriormente.
La progresión es bastante sencilla y se basa en obtener recursos y mejoras a medida que avanzamos en la aventura. Al acabar con los enemigos conseguiremos catalizadores, que nos permitirán subir de nivel y desbloquear mejoras básicas, como más salud o daño, así como otras con efectos específicos que se adaptan a distintos estilos de juego. Por otro lado, a lo largo de la partida encontraremos talismanes llamados ámbar, que nos otorgarán mejoras pasivas al equiparlos. Las armas, en cambio, podremos mejorarlas en una mesa de trabajo utilizando los materiales hallados en nuestro camino.
En total hay tres armas cuerpo a cuerpo (sable, espada ropera y espada a dos manos), tres armas de fuego (pistola, trabuco y mosquete) y tres transmutaciones. Cada una tiene características, ventajas y desventajas propias que podremos aprovechar dependiendo del enemigo al que nos enfrentemos.
En lo personal, encontré que el sable es la opción más versátil, pues mantiene un buen equilibrio entre ataque y defensa, especialmente porque permite bloquear y realizar desvíos con comodidad. La espada ropera, en contraposición, ofrece ataques más rápidos y mejores desvíos, pero no permite bloquear, lo que nos deja más expuestos. Por su parte, la espada a dos manos inflige un mayor daño, a costa de ser especialmente lenta y exigir un buen cálculo en el momento de cada golpe.
En cuanto a las armas de fuego, la pistola resulta muy útil para explotar puntos débiles e interactuar con el escenario, por ejemplo, para desbloquear caminos. El trabuco inflige un daño devastador a corta distancia, en tanto que el mosquete sirve para atacar desde lejos, con la salvedad de presentar munición limitada. Las transmutaciones, que recuerdan a las habilidades de BioShock, permiten quemar enemigos, paralizarlos mediante estasis o endurecer nuestra piel para volvernos temporalmente inmunes al daño.
Lo interesante está en combinar las distintas herramientas
que tenemos a nuestra disposición. Si nos vemos rodeados por varios infectados,
por ejemplo, podremos quemar a algunos para acabar rápidamente con ellos y
utilizar la espada contra los restantes o aquellos que sean resistentes al
fuego. Lo mismo ocurre con los jefes, a quienes podremos quemar para reducir
progresivamente su vida o dispararles a la vez que alternamos desvíos,
evasiones y ataques con la espada hasta llenar su barra de estabilidad. De esta
manera, podemos adaptar nuestra estrategia según la cantidad y el tipo de
oponentes a los que nos enfrentemos.
Más allá de este repertorio ofensivo, tenemos los faroles, que funcionan como hogueras y nos permiten subir de nivel, realizar viajes rápidos y mejorar
nuestros frascos de ferrofluido.
La variedad de unidades comunes es bastante limitada; sin
embargo, el catálogo de jefes resulta mucho más diverso y plantea un reto de
exigencia moderada. Para derrotarlos tendremos que reconocer sus patrones,
identificar sus puntos débiles y administrar recursos como la neftoglobina, la
resistencia y los frascos de ferrobluido para curarnos. Esto último puede
resultar complicado, pues debemos encontrar el momento adecuado para recuperar
vida; si lo hacemos de manera despreocupada, corremos el riesgo de caer de un
solo golpe. Como detalle positivo, los catalizadores que perdemos al morir
quedan fuera de las arenas de los jefes, por lo que podemos recuperarlos
fácilmente en cada reintento, algo que se agradece.
La dificultad está bien equilibrada y no se siente injusta,
lo que convierte a Valor Mortis en una experiencia accesible. Eso no
significa que podamos confiarnos, pues los rivales comunes también pueden
acabar con nosotros si bajamos la guardia.
La perspectiva en primera persona podría generar dudas sobre cómo funciona dentro de la experiencia soulslike; por suerte, no supone mayores inconvenientes a la hora de adaptarse. Al principio, quizás haya que acostumbrarse a calcular las distancias durante los enfrentamientos. Sobre el manejo de la cámara, en determinadas ocasiones resulta conveniente desactivar el fijado de objetivo para moverla con libertad, tomar distancia y curarse sin correr el riesgo de quedar expuesto a los ataques.
Apartado audiovisual y técnico
Visualmente, el título destaca por su dirección artística. Presenta una buena recreación de aldeas arrasadas, fortalezas en ruinas y cementerios, acompañada de una atmósfera opresiva y decadente. Predominan los colores oscuros y una iluminación que refuerza el ambiente, tanto en exteriores como en interiores. El nivel de detalle de los escenarios y adversarios es el adecuado, con criaturas de aspecto grotesco que contribuyen a reforzar la identidad visual del mundo que propone el juego. En el plano sonoro, la música se limita a acompañar el viaje y cumple su cometido, aunque no llega a destacar.
El desempeño en PC resultó totalmente satisfactorio y no tuve inconvenientes al jugarlo con una RTX 5070. Lo propio ocurrió en Xbox Series X, donde tampoco encontré problemas. En Series S, por el contrario, noté algunas caídas de FPS, aspecto que conviene tener en cuenta si piensan jugarlo en esa consola.
CONCLUSIÓN
Valor Mortis logra ofrecer un combate satisfactorio, dinámico y accesible, respaldado por una ambientación sobresaliente. Si bien el ritmo de su historia, la ausencia de mapa y el ajustado catálogo de enemigos comunes le restan algo de brillo, su apuesta por la perspectiva en primera persona se consolida como un acierto que aporta aire fresco y demuestra el margen de innovación que aún conserva el género.
Valor Mortis
Desarrollado por: One More Level
Publicado por: Lyrical Games, One More Level
Fecha de lanzamiento: 13 de octubre de 2026
Disponible para: PS5, XBOX Series X|S y PC
Esta reseña fue posible gracias a una copia digital del juego proporcionada por One More Level/Lyrical Games.









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