Screamer es una reinterpretación ambiciosa del clásico juego homónimo de los 90, desarrollado por Milestone. Tras décadas centrado en
simuladores de conducción como MotoGP o RIDE, el estudio regresa a sus raíces
con una propuesta experimental que combina estética anime, narrativa elaborada
y un sistema de conducción poco convencional basado en doble stick. Con ello,
busca recuperar la emoción del arcade y revitalizar un género que lleva años
sin grandes innovaciones.
Historia
El título está ambientado en un futuro cercano con estética
cyberpunk, donde la trama gira en torno a un torneo clandestino organizado por
el enigmático Mr. A, quien promete una jugosa recompensa al equipo ganador. Más
allá de la competición, el torneo se convierte en el eje de conflictos
personales, secretos tecnológicos y rivalidades.
La narrativa se apoya en el dispositivo ECHO, una pieza
clave que conecta directamente historia y jugabilidad. Gracias a él se
justifican mecánicas como los boosts de velocidad, las habilidades ofensivas
contra otros corredores e incluso la supervivencia tras accidentes mortales.
Contaremos con cinco equipos principales, cada uno formado
por tres ‘Screamers’, que compiten movidos por diversas motivaciones como la
venganza, la ambición económica, la búsqueda de fama, el interés en la
tecnología ECHO o conflictos familiares. Entre ellos destacan los Green
Reapers, cuyo arco inicial introduce tensiones internas ligadas a la venganza.
El modo historia, llamado Tournament, combina
carreras con escenas tipo visual novel y cinemáticas inspiradas en el
anime. Más que seguir un esquema clásico de torneo, las carreras funcionan como
momentos emocionales que reflejan los conflictos de los personajes. La
progresión se construye a través de interacciones entre equipos, poniendo el
foco en las motivaciones individuales más que en la competición en sí.
Cada personaje se expresa en su lengua nativa, ya sea
francés, japonés, italiano, inglés u otras, lo que aporta autenticidad y
diversidad a los diálogos. Algunos sobresalen por su carisma y diseño, mientras
que otros resultan más planos o poco memorables.
Pese a su ambición narrativa, esta presenta irregularidades.
La estructura del torneo no siempre es clara y el hecho de alternar entre
distintos equipos provoca que algunos arcos pierdan fuerza o queden
desplazados. Los diálogos, además, tienden a extenderse demasiado entre carrera
y carrera, lo que en un juego de conducción termina por frenar el ritmo de la
competición y choca con las escenas animadas, que están mucho mejor logradas.
Jugabilidad
En el apartado jugable es donde Screamer concentra tanto sus
mayores virtudes como sus principales defectos. El núcleo de la jugabilidad se
basa en un sistema de conducción con doble stick o doble palanca. La izquierda
controla la dirección tradicional y la derecha gestiona el derrape. Este
enfoque ofrece un control más directo sobre el ángulo del vehículo en las
curvas. Aunque en teoría brinda mayor precisión y resulta atractivo, en la
práctica requiere un periodo de adaptación considerable.
Una vez dominado, el sistema puede ser muy satisfactorio, ya
que permite encadenar curvas con fluidez y mantener velocidades altas de forma
constante. Sin embargo, lo poco intuitivo del sistema y la necesidad de coordinar ambas palancas pueden complicar el manejo, sobre todo para quienes están acostumbrados a controles más convencionales.
A este núcleo se suma una capa estratégica basada en la
gestión de recursos. Durante las carreras, el jugador genera Sync al conducir
con eficiencia, lo que permite activar habilidades como boosts de velocidad o
escudos. El uso de estas habilidades produce Entropy, necesaria para ejecutar
acciones ofensivas como ataques o el modo Overdrive. Este ciclo crea una dinámica constante de riesgo y recompensa, donde no solo importa conducir bien, sino al mismo tiempo decidir cuándo utilizar cada recurso. Dando la sensación de que la
victoria depende más de la gestión de habilidades que de la conducción pura.
Su modo arcade cuenta con carreras contrarreloj, desafíos de puntuación, de Overdrive y de puntos de control, junto con carreras libres en solitario o en equipo. Incorpora multijugador local con pantalla dividida y multijugador online, lo que en conjunto aporta variedad y rejugabilidad.
El espacio de personalización, denominado taller de Gage, permite cambiar piezas del carro y modificar colores y pintura. Esta personalización se orienta principalmente hacia lo estético y estilístico más que hacia las mejoras del auto, ya que no existen ajustes técnicos como en el caso de los simuladores. En lo referente al contenido adicional, tenemos una galería que da acceso a elementos desbloqueados, como videos de la campaña, música de su banda sonora e ilustraciones.
Apartado audiovisual y técnico
El apartado artístico es uno de los puntos fuertes de Screamer.
La obra apuesta por una estética futurista con marcada influencia del anime.
Los personajes destacan por su diseño estilizado y los vehículos no solo
cumplen una función jugable, sino que también actúan como extensión de la
personalidad de su piloto y equipo, dotándolos de una identidad visual propia
que refuerza su trasfondo narrativo.
No obstante, no todos los elementos mantienen el mismo
nivel. Los escenarios cumplen su función, pero algunos resultan genéricos o
poco detallados, lo que contrasta con la riqueza estética de personajes y
vehículos. Aun así, el conjunto transmite una identidad clara y particular.
En el apartado sonoro, la música, basada en rock electrónico, J-rock y otros ritmos enérgicos, acompaña con acierto la intensidad de las carreras. Las voces, con su carácter multilingüe, aportan diversidad y refuerzan la inmersión.
En cuanto al rendimiento, este fue estable tanto en Xbox Series S como en Series X. En ambos casos no se incluyen modos gráficos y no experimenté problemas como crasheos ni caídas de FPS.
CONCLUSIÓN
Screamer se presenta como un título con una personalidad muy
definida dentro del género de conducción. Su apuesta por un sistema de control
innovador, una narrativa elaborada y una estética diferenciada lo convierten en
una entrega que se distancia de opciones más conservadoras.
Esa ambición, por otro lado, trae consigo ciertos
inconvenientes. El sistema de conducción puede resultar poco accesible, el modo
historia tiende a volverse pesado por su enfoque de novela visual y la forma en
que se intercalan las secuencias narrativas con las carreras puede afectar el
ritmo de la experiencia. Aun así, el juego resulta entretenido, desafiante y diferente, especialmente atractivo para quienes buscan algo nuevo dentro de las carreras arcade.
Screamer
Desarrollado por: Milestone
Publicado por: Milestone
Fecha de lanzamiento: 26 de marzo de 2026
Disponible para: PS5, Xbox Series X|S y PC
Esta reseña fue posible gracias a una copia digital del juego proporcionada por Milestone.
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